
— ¿Qué te preocupa? —le interrumpí con suavidad.
Me ignoró sin apartar los ojos de la luna.
—El crepúsculo, otra vez —murmuró—. Otro final.
No importa lo perfecto que sea el día, siempre ha de acabar.
Me ignoró sin apartar los ojos de la luna.
—El crepúsculo, otra vez —murmuró—. Otro final.
No importa lo perfecto que sea el día, siempre ha de acabar.



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